jueves, 10 de marzo de 2016

El hijo no querido de Nueva York.


Hace unos meses, la candidatura de Donald Trump era un sueño  impensable para los republicanos y para la política americana, ya que el hombre es un prominente empresario, exitoso, millonario y show man sin tener algún puesto público en los últimos 10 años. 

Nunca ha  tenido ninguna representación pública dentro del Senado, al Congreso, ni siquiera se ha postulado  para gobernador o alcalde de Nueva York; pero hoy, – según las encuestas- puede ser el futuro presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

Ya mucho se ha dicho sobre el progreso inminente de su campaña;  los debates polémicos y certeros  que ha mantenido con sus contendientes  y que sin duda su retórica atípica –demagógica y autoritaria- ha sido suficiente para apabullar a sus adversarios en el partido conservador.

Sus expresiones faciales con  alaridos incluidos, el satanismo hacia los inmigrantes, la forma incorrecta de comunicar sus estrategias de campaña y la adoración por  realzar el espíritu compatriota, hacen que el hombre más detestado en la política americana posiblemente alcance la gloria gobernando al país más poderoso del mundo.

Atrás quedaron la igualdad, el respeto, la libertad y los derechos  representados en el Common Law heredado por la corona Inglesa. Estados Unidos ha despertado a ese animal dormido que siempre fue y que resistía a despertar. El americano represor, conquistador, matón, despiadado, aniquilador y nacionalista aparecen en una sola persona: el hijo no querido de Nueva York,

Estados Unidos no merece a un millonario caprichoso en la casa blanca. Lamentablemente, no hay políticos que puedan conectarse con la sociedad. Hoy se está viviendo una falta de clase política viva, activa, consiente y madura para conocer las necesidades de la  ciudadanía.

Hillary Clinton es un cartucho quemado para el pueblo estadounidense; su hambre y necesidad de pertenecer en Washington  D.C.  para situarse como la primera presidenta de un país clasista y xenófobo a las minorías la hacen ver como la mejor de lo peor.

El mundo  se encuentra en tensión: la economía, la migración europea, el cambio climático, la seguridad nacional e internacional, la caída petrolera y demás temas de interés público se relacionan y tienen peso en el país vecino, no sería viable que estos temas de agenda internacional sean tomados a consideración por un hombre que en política prescindiríamos de sus servicios o lo que es lo mismo … esta despedido.

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