miércoles, 27 de junio de 2012

La construcción de la democracia.


Me siento muy afortunado de escribir este artículo justo antes de que cierren las campañas presidenciales en México. ¿La razón? Porque estoy viviendo la construcción de una democracia en mi país. Una democracia que impera y se construye por instituciones y no por autoritarismos ni modelos nuevos.

Decía el Maestro Pablo González en “la democracia en México” que los mexicanos no queremos ni dictaduras militares ni dictaduras de partido; ni oligarquías ni socialismos autoritarios o formas más o menos larvadas de totalitarismo.

Queremos una sana, genuina y firme democracia. Una democracia que puede tener defectos, como toda institución humana, pero que es siempre perfectible, mientras no se le pongan obstáculos.

Y es lo que estamos viviendo.

Los cuatro candidatos, aceptaron las reglas del juego y se vio una “guerra sin heridos” por así decirlo, cosa distinta hace seis años cuando Andrés Manuel López Obrador lo crucificaron como un peligro para México. La nota principal fue el surgimiento de un movimiento estudiantil, ese que apostó por una decisión firme y no comprada. Sin embargo, el perfil y sus estatutos perdieron vigencia ante algunos que no supieron encausar un movimiento importante.

Hoy, Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López y Gabriel Quadri, se ajustaron el pantalón y bajo su nivel y circunstancia promovieron al sistema de gobierno… la democracia.

Y es que la democracia no resolverá los problemas del país como desempleo, pobreza, apoyo al campo, ciencia y tecnología, etc. Pero sí será pieza fundamental para las grandes transformaciones que el país requiere.

La democracia, como ya lo hemos visto, no es nada más una forma de gobierno, sino un estilo de vida. Una forma de vivir y comportarse a la que sólo se llega por un proceso de maduración y autoconciencia. Implica un gran sentido de responsabilidad y una decisión, constantemente renovada, de sacrificarse por el bien común.

En pocos días, estaremos ante un presidente electo, ese que representará al poder Ejecutivo consagrado en la Constitución Política   y que exige una representación y un protocolo que no se ha dado en los últimos años.

Quería exponer mi opinión en cuanto a los candidatos, pero creo que mi postura  para decidir mi voto, no es lo correcto ni lo propio para difundirlo por este medio. Gane quien gane, tendrá que construir, sumar y proteger a las instituciones, esas que nos siguen dando vida política y que solamente a los mexicanos nos compete por el bien de México.

lunes, 18 de junio de 2012

La pesadilla de Peña Nieto.


Faltan 15 días exactamente para que concluyan las campañas políticas en México, y seguramente el que más anhela que concluya es el candidato Enrique Peña Nieto.

Fue un once de mayo cuando decidió acudir a un evento realizado por la Universidad Iberoamericana – institución universitaria privada de mayor prestigio en nuestro país- y hablar acerca de su proyecto de nación que él encabeza.

Para sorpresa de muchos, los alumnos que ahí estudian recibieron al candidato con protestas y signos inequívocos de intolerancia. Los actos que en ese entonces Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México, ejerció por medio del uso legítimo de poder en el municipio de Atenco, fueron parte de las rechiflas y reclamos del sector universitario, mismos que le asignaron una cruz que a partir de esa fecha  no se ha podido quitar.

Fue entonces que el Presidente nacional del PRI, Pedro Joaquin Coldwell llamó a los universitarios intolerantes y bravucones, iniciando con ello, el movimiento jamás visto desde hace más de treinta años; el famoso #yosoy131.

Ante este movimiento promovido por 131 alumnos  de la UI, los jóvenes tomaron el mando de lo que son las campañas políticas: el no a los medios improvisados y sí informados, el no por la imposición y sí a una democratización de información, el no a Peña Nieto y sí a… ¿a qué si?

La pesadilla de Peña Nieto llegó sin ser llamada. Cuando todas las encuestas lo mantienen arriba, un grupo de jóvenes -y simpatizantes de la izquierda mexicana- lo llaman y le exigen que se baje de la contienda. ¿Pues qué no somos un país democrático? ¿Y dónde quedó el libre voto y pensar del mexicano?

Las propuestas por el movimiento juvenil se encuentran al vapor y por ende, no encuadran dentro de un dialogo político a debatir, no tienen definido una agenda viable para exigir o pretender imponer. Sus logros, no trascendentales pero sí importantes fue que el segundo debate se difundiera por los canales 2 y 13 a nivel nacional. En mi opinión, le falta mucho por madurar y sentar las bases de saber qué desea dentro del sistema político y si éste, respetará y negociará los términos que se presenten por medio de sus voceros.

Mientras el río suena, Andrés Manuel y Josefina se aprovecharon de esta circunstancia y colgarse la medallita por ello. Sin embargo, y de muy buena manera, fue el candidato izquierdista, que pareciera haber recuperado aquella fuerza desgastada y decidió beber de la fuente de la eterna juventud y así obtener el segundo lugar y entonces dejar atrás a la "señora", así llamada por Elba Esther Gordillo.

El golpe recibido por parte de los jóvenes hacía Peña Nieto, fue duro, pero no mortal. Las primaveras se hicieron para derrocar tiranías, no democracias.

Sí, las elecciones se encuentran a quince días y así  saber quién será el futuro presidente de México. Si será el triunfo para el Mesías Tropical  que va por su "triunfo robado", según él hace seis años, o la Mujer que piensa y emula  una sonrisa diferente o el hombre que pese a todo y sus errores  ya conocidos y expuestos ante el dominio público, tendrá cara para enfrentar no solamente a un movimiento juvenil, sino también a un país que exige y demanda y que éste no tendrá una  panacea como la de 1968.