martes, 14 de junio de 2011

¿Qué le pasó al Ejercito Mexicano? Un error con Hank Ron.

Mucho se ha cuestionado el posicionamiento del Ejercito Mexicano en las calles, haciendo las labores que competen a la Secretaria de Seguridad Pública como el caso del combate contra el crimen organizado. El prestigio con el que cuenta el Ejercito mexicano es de años, porque enarbola credibilidad, disciplina, consistencia, resistencia, lucha y pasión por servir a la patria. Sin embargo los actos cometidos en contra del empresario y político Jorge Hank Ron ponen en entredicho esta creencia que muchos mexicanos –incluyendome- sentimos por la fuerza militar.


Hace unas semana, un comando de diez militares aproximadamente irrumpió en la casa del hombre que ha sido cuestionado por sus excentricidades y la manera en la cual ha “amasado” una fortuna de más de mil millones de dólares, asegurando cerca de 88 armas exclusivas del ejercito; según dicen también, vinculadas con asesinatos.


La manera en la cual se hizo la indagatoria, la forma en la cual llegaron a su residencia, las circunstancias que no acreditan la procedencia de las mismas armas, han sido cuestionadas por todos los medios de comunicación y hoy, una juez ha liberado “por falta de pruebas” al empresario. ¿Cómo debemos interpretar esta resolución? Simple y llanamente un revés para el ejercito mexicano y para la PGR como institución que debe presentar todos los elementos necesarios para realizar el expediente y ejecutarlo.


La función social que tienen los militares es admirable y ha sido parte de la cultura mexicana; en tiempos de situaciones críticas han estado ahí para ayudar a la sociedad y ello no está a discusión. Lo que se cuestiona es la manera de llegar sin una orden judicial donde se integren todos los elementos necesarios para poder llegar a la residencia del empresario y poderlo detener. Aquí sí se violentan garantías constitucionales, consagradas en la carta magna y que todo mexicano –incluido Hank Ron- tiene derecho.


La SEDENA ha quedado vapuleada y poco a poco pierde el derecho otorgado por los mexicanos al ser la única institución confiable para la sociedad, por el respeto y admiración que se le tiene. Por iniciativa, la SEDENA debe revalorarse y limpiarse esa imagen que muchos mexicanos le han atribuido como una institución abusiva en cuanto a derechos humanos se refiere.

Por lo pronto, al político y empresario se le ha abierto otra averiguación por homicidio, por lo cual se le ha girado un arraigo por 40 días. Esperemos que la PGR haga bien su trabajo para poder integrar una denuncia fuerte, clara, con pruebas y fundamento, lo necesario para entonces sí poder hablar de un Estado de Derecho.

sábado, 4 de junio de 2011

A cien años del Porfiriato.


Hablar de Porfirio Díaz nunca es – ni será- fácil hacerlo, porque el hombre encuadra más que un personaje histórico, a un antes y un despúes de México. El 25 de mayo se cumplen cien años (1911) que el político renuncia a la presidencia por motivo de un levantamiento social lo que originaria en la revolución mexicana.

A cien años del Porfiriato, nos seguimos encontrando en un enfrentamiento como sociedad, en una división entre izquierda y derecha, entre liberales y conservadores, entre cientificos y revolucionarios. Los políticos han querido dejar atrás y no recordar treinta años de existencia de una etapa en la que significó un “orden y progreso” pero a la vez “dictadura y represión”.

¿Qué dejó Porfirio Díaz al país y qué error lo llevó al exilio donde observó que su poder se extinguía al igual que su fuerza? Sin duda alguna el factor que hizo que perdiera la cordura fue la arrogancia y el orgullo propio del político.

Como hombre progresista vasta ver todos los monumentos que en su etapa como gobernante dejó al pueblo mexicano y por mencionar algunos: el Palacio de Bellas Artes, los cimientos de lo que hoy es el Monumento a la Revolución pensando ser sede del Congreso Nacional, el ferrocarril que fue el mayor logro en cuanto a comunicaciones se refiere y por último pero no menos importante el símbolo de la ciudad de México: la victoria alada o el ángel de la Independencia conocido por el Mundo de esta manera.

De su lado político, no cabe discusión alguna de los aciertos y errores cometidos dentro de su mandato de más de treinta años. Sí, su edad comenzaba a pesarle a un militar, estratega, político y progresista, que anhelaba sacar a México adelante, a como diera lugar, pero adelante.

Muchos muertos, muchas heridas, muchos hombres castigados, pero ese era el precio –que él consideraba- para que México pudiera alcanzar los niveles de vida de los paises Europeos, aquellos por los que imitaba sus luces y esplendores para ser parte de la vida social en nuestro país.

Díaz recibió a un país con crisis económica y política. Un descanso entre tantas guerras –internas y externas- merecia un desarrollo y un progreso nacional que Díaz mantenia en marcha acelerando el crecimiento social. Fue tolerante con la religión, lo que Juárez no hizo, fue impulsor del sector salud, preocupandose por las necesidades de higiene y médicas, lo cual consta en el Hospital General y la Castañeda, hospital para enfermos mentales.

Hoy, el desarrollo en el país se encuentra inerme a la luz de las decisiones de los partidos y del Congreso de la Unión, dejando a un lado las reformas que necesitamos para prosperar. Tienen secuestrado aquello que nos fue arrebatado por la Revolución; un “orden y un progreso”. Sí, aun queda mucho por hablar del Porfiriato, una etapa que pide ser recordada no por su personaje sino por su legado que ha dejado en México, por México y para México, aunque eso signifique sacrificar al hombre que le dió vida.