miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿Y nuestra Revolución?


A escasos días de celebrar el centenario de nuestra revolución, ¿Cuál ha sido el legado que éste nos ha dejado? Particularmente, ninguno.


Hemos sido testigos de cambios, de modelos, de gobiernos, de personajes, de héroes, de villanos y al final, no hemos avanzado como muchos países lo han logrado tras verse envueltos en una revolución.


Recordemos a la Francesa, esa por la cual se declararon los Derechos del Hombre y del Ciudadano, dejando una serie de postulados que hasta la fecha, siguen vigentes y han sido fuente de inspiración para muchas constituciones. Una vez que Francia transformó su modelo de gobierno, no pudo seguir con el camino conquistado y volvió a su forma monárquica con Napoleón Bonaparte, quien le dio vida y luz a ese estado galo, hoy, Francia goza de una dicha europea y desarrollo sustentable a pesar del presidente actual. ¿Y su revolución? Quedo como historia universal.


Rusia, quien por mucho tiempo se consolido como una potencia a través de sus Zares, inicio una revolución quitando el sistema feudal que por años había cosechado tanto éxito en los países bajos y que por las ineptitudes de sus gobernantes, Lenin, artífice de la revolución y siguiendo la postura de Carlos Marx, organiza las bases de un estado mayor.


Después en el Triunvirato, recordamos que el único poderoso fue Stalin, impuso una política de miedo, dejando a un lado los postulados revolucionarios por dejar pasar los mandamientos absolutos. Los errores de Rusia fueron muchos; su entrada a la primera guerra mundial hizo que ese país quedara bajo un frágil sistema político. Por décadas, Rusia mantuvo una política socialista, impulsando a países vecinos –léase China- a cambiar su modelo económico, con resultados poco óptimos. Hoy la “perestroika” de Gorbachov deja en claro que el modelo socialista no es acorde a la política capitalista mostrando a una Rusia en potencia ¿y su revolución? Quedo como historia universal.


De México podemos analizar lo que ya conocemos, lo que se nos ha dicho y lo que sigue oculto. ¿Y de nuestra revolución? ¿Cuál es el aprendizaje? ¿Solo historia universal? Lamentablemente sí, solo queda como historia en la cual los estudiantes de primaria deben aprobar y conocer lo elemental de nuestros personajes como Pancho Villa, Felipe Ángeles, Francisco I. Madero, etc. No pudimos con el peso histórico de saber quiénes somos y hacia dónde vamos. No quisimos un sistema progresista como el impuesto por Díaz y dejamos que una democracia “débil” impulsara nuestro cambio.


Vemos pocos cambios realmente: setenta años gobernados por un partido dominante, una oposición sin luz ni fuerza hasta hace diez años, un país que cada año se endeuda más, millones en la pobreza sin saber que hacer con ella, funcionarios corruptos que se despachan a manos llenas, una violencia generada por el crimen organizado y el Estado sin defensa para proteger las garantías de sus gobernados, etc.


México celebra un centenario, sabiendo que tal vez la historia la pudimos cambiar por otra historia menos peor o más mejor dirían los de la bola, esos que dejaron su vida sin saber porque pelear, sin saber el futuro que hoy vivimos y dejando en el campo la cosecha de una revolución que es… historia universal.

viernes, 5 de noviembre de 2010

América Latina gobierna con tacón y falda.


Hemos visto en la última década, los cambios y transformaciones que ha tenido América Latina en su modelo de gobierno, si bien es cierto aun el camino es largo, la democracia y la equidad han dado muestra que se puede avanzar y ganar, evolucionar y adecuar pero sobre todo dejar en claro que la ciudadanía es la que importa.

Ante estos cambios y nuevos gobiernos, se vinieron elecciones en los países más evolucionados: Chile, Argentina y Brasil. Estos cambios han dado muestra de madurez y un movimiento político poco usual, ya que estos tres países fueron, están y estarán en manos de mujeres que sin duda dejarán un sello peculiar a su forma de gobernar.

Michelle Bachelet es un ejemplo político donde la distinción de su país quedó en evidencia, su administración mostró signos de fortaleza ante la reciente crisis económica mundial; Chile hoy es un gran país para poder invertir. Su economía y sistema político viene en justa medida a lo que se puede catalogar como “optimo” en AL, sus programas sociales han impulsado al sector más vulnerable y lo rescatable y por lo cual se lleva las palmas fue sin duda que a escasos días de dejar su administración, un terremoto ataco a ese país y ella, hasta el último día no dejo a sus gobernantes en estado de ingobernabilidad.

Cristina Fernández por su parte tiene su centro político muy destacado. Su mentor, amigo, compañero y esposo Néstor Kirchner le inculcó el amor a la política y desde su silla gobierna a un país orgulloso, fuerte y solido. La mancuerna de ambos tuvo como resultado prevenir otra caída económica del país sureño por la cual venia atravesando. Su gobierno ha estado en meollos trascendentales para la vida del argentino, pero sin duda la casta de Cristina y el legado que deja Nestor con ella tendrá que superar los problemas más caóticos de vivir con la política.

Hoy, la sucesora de Lula, Dilma Rouseff se convierte en una más que debe refrendar el gran crecimiento del mounstro verde amazona. Seguir con la política social que Lula dejó y lidiar con las nuevas caras y rostros que significa ser una mujer presidenta. Autoritaria y disciplinada, aguerrida y socialista, la consentida del gobierno actual. Sí, de eso se trata en América Latina, dejar crecer y avanzar, no a favor de los partidos políticos, sino a favor de la sociedad.

Hoy América Latina tiene ya a dos gobernantes mujeres -una en función y la otra electa- que juntas pueden simplemente ser dominantes o dominadas, una mancuerna a favor de sus intereses políticos y porqué no, personales, total, entre mujeres podrán despedazarse… pero nunca hacerse daño.