sábado, 25 de septiembre de 2010

El único que no fue invitado... identidad.


Hemos celebrado uno de los acontecimientos más importantes en nuestra historia mexicana, distinguiéndonos ante el mundo que las fiestas y los derroches son lo nuestro. Así lo hicimos con una fiesta célebre y única: doscientos años de libertad y trascendencia jurídica.

Los festejos que el gobierno federal realizó para conmemorar nuestros inicios como época independiente fueron excelsos, vastos y hasta exagerados, pero lo que es cierto es sin duda que en ningún momento se rescato lo que tanto nos hace falta como sociedad: identidad.

Los gastos superaron los millones de dólares para el Festejo del Bicentenario; entre ellos destacan los barcos de papel, carros alegóricos, un coloso y un espectáculo de luces y fuegos capaces de competir con la exageración y exceso burocrático. ¿Y luego? ¿México qué ganó con tanta pirotecnia, luces y sonido y qué nos llevamos como mexicanos? La respuesta es nada. Es lamentable que dentro del espectáculo magnifico y majestuoso no haya salido en él un sentido patriótico, un símbolo de enseñanza y unidad que nos fortalezca como sociedad, como únicos herederos de la historia por la que somos parte.

Hoy más que nunca debemos sentir el orgullo, el espíritu, el unísono, el canto, el poema, las sierras y los mares, el canto del cenzontle, el amor por nuestra bandera y la fortaleza de nuestra sociedad, el baile regional mexicano, la cultura prehispánica, y todo, todo lo que significa ser mexicano nacido de ésta tierra.

Sí, eso es lo que tenía que haber sido presentado por el gobierno federal ante los mexicanos, reflejar un sentimiento y una trascendencia más alla de lo que se presento en el Zócalo o en el Ángel de la Independencia dejando ver que somos más que un Coloso, que miles de nopales festejando un barco de papel o viviendo con títeres el épico paso revolucionario.

Ya superamos los doscientos años y a Aleks Syntek y un futuro milenario, así será hasta noviembre que lleguemos a los cien años de nuestra revolución mexicana donde personajes como Madero, Zapata, Villa, Díaz, fueron símbolos que escribieron para México lo que hoy seguimos buscando y que tras el “cambio” político social vivido se quedo entre el escombro y el olvido… identidad.

domingo, 12 de septiembre de 2010

¿A Ken le importa la detención de la Barbie?


Pareciera que las cosas estaban destinadas a que Felipe Calderón no se fuera con las manos vacías justo antes de entregar el Estado que guarda la administración de éste país al Congreso de la Unión Pues el Estado Mexicano dio un golpe de pecho al narcotráfico capturando a Édgar Valdez justo un día después del IV informe de gobierno del presidente Felipe Calderón.

La captura de la Barbie a través “del sistema de inteligencia federal” elevo el status que aún tiene pendiente de entregar la seguridad pública de este país; sin embargo, la falta de información verídica y fidedigna hacen ver –una vez más- que siguen repitiendo el modelo televisivo para responder a las preguntas que no han sido claras, mucho menos… aceptadas.
Por medios impresos y electrónicos las versiones de la captura del sicario han dejado más dudas al sistema político mexicano ¿Por qué se inventó que los policías estaban infiltrados? ¿No hubo ninguna bala al momento de su captura sabiendo que tenía un equipo de guardaespaldas atrás y delante de él? ¿Si su captura se debe a un incidente vial? ¿Si eligió protección a cambio de una extradición? mas las que se acumulen.
Alejandro Poiré, vocero de la seguridad pública no dio más detalles de la captura del narcotraficante refrendando que el gobierno calderonista ha dado muestra que la batalla contra el crimen organizado esta siendo desmantelada. Efectivamente, es un gran paso y un gran golpe la detención de Édgar Valdez Villarreal alías La Barbie, pero si fue un gran acierto, ¿Por qué ensuciarlo y enturbiarlo con tanta información errónea?

Por supuesto que a la mayoría nos interesa las acciones del gobierno, mejor que se haya logrado capturar a éste personaje ya famoso gracias a youtube, y es por eso que exigimos la verdad de los hechos. Si bien es cierto que los fines justifican a los medios -diría Maquiavelo-, también es cierto que esos medios deben ser estructurados y con una lógica de lo que se va a consumar el fin mismo.

Vayamos construyendo verdades y no semi verdades o semi mentiras que una vez cultivadas, difícilmente serán quitadas de la mente del individuo. Ningún funcionario se puso de acuerdo en las conferencias de prensa en la forma de su captura, simulando que todo fue un montaje armado al igual que el implementado con Florence Cassez. No me quedo con ninguna información puesto que todas se fueron construyendo: el esfuerzo de inteligencia por 14 meses, el incidente vial, su entrega a cambio de ser testigo protegido, etc. Total, al final de cuentas… ¿a Ken le importa la detención de la Barbie?