domingo, 29 de agosto de 2010

Una quiebra muy mexicana.


Hace unas semanas, una empresa orgullosamente “mexicana” está en concurso mercantil por supuestos desvíos de recursos y mal manejo. La aerolínea Mexicana de Aviación se encuentra al borde de la muerte legal, su nombre que por más de ochenta años voló en los aires nacionales e internacionales dejará de existir mediante una sentencia judicial en los siguientes meses.

Los activos con los que cuenta son insuficientes para poder despegar la crisis financiera por la cual atraviesa justamente en pleno verano y donde nuestro país necesita de aviones para atraer al turismo internacional. Su fuerza laboral así como el pago de la prestación de servicios de los pilotos, sobrecargos y demás, hacen insostenible a una empresa que se distinguió por ser la numero uno en México.

El gobierno federal a través del Secretario del Trabajo ha mostrado mesura y parcialidad entre los trabajadores y los nuevos inversionistas que, debido a la crisis por la cual atraviesan, piden que se liquide al 100% la plantilla laboral recuperando solamente un 25%. ¿Esto a que les suena? No, no es el SME liderado por Martín Esparza aunque la situación pareciera mera coincidencia. Aquí, las competencias son distintas en fondo, por un lado la empresa es privada y necesita de un procedimiento jurídico para ser declarada en bancarota, cosa que no sucedió con Luz y Fuerza del Centro.

¿Cuántas empresas nacionales más se verán afectadas por los malos manejos y administraciones fallidas? Si ves los bigotes de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar diría un viejo y conocido refrán; y efectivamente, tenemos que poner los focos rojos a dos de nuestras instituciones: PEMEX e IMSS.

Ambas instituciones se encuentran en crecientes pasivos que en corto plazo serán insostenibles por cubrir por parte del gobierno mexicano. Seguramente no estallará la bomba en el sexenio calderonista, pero en la próxima administración es muy probable que el futuro presidente pronuncie un discurso abocando la crisis que atraviesan estas instituciones públicas.

¿México cargará con otro FOBAPROA? ¿Seremos nuevamente golpeados por salvar a empresas públicas a través del alza de impuestos? Esperemos que no, ya que el país se encuentra imposibilitado a cubrir nuevamente los errores del pasado. Por lo pronto, PEMEX y el Seguro Social siguen luchando con sus propios recursos para sostenerse ante una posible crisis financiera

Hoy, Mexicana de Aviación dice adiós por permitir malos manejos de sus principales accionistas y dejarlos hacerse ricos, por dejar que su planilla laboral cobrará más que cualquier otro del ramo aéreo, por no escuchar que México necesita de más competitividad y menos autoridad. Sí, una empresa de talla internacional dejará su historia dentro del crecimiento productivo nacional y lamentablemente es… mexicana.

jueves, 19 de agosto de 2010

La palabra de Dios no es la de un Cardenal


Cuando la Iglesia Católica, tuvo su expansión evangelizadora en nuestro país, las opiniones de los ministros de culto eran incuestionables dentro del sistema político, puesto que las decisiones emanadas por ellos, venían directamente de la palabra de Dios. Así nos lo hicieron creer por mucho tiempo hasta que Benito Juárez dividió ese binomio constituido gracias a las leyes de Reforma.

Hoy, a doscientos años de vida independiente, la institución cristiana ha dejado heridas en la sociedad, ha formado ideologías arraigadas, ha instaurado una visión utópica dentro de un país progresista.


La vida política se ha alejado de la vida púrpura; los personajes trascendentales ya no son Fray Pedro de Gante o Motolinia o el gran Fray Servando Teresa de Mier, sino Norberto Rivera y el Episcopado Mexicano; con la diferencia de que ellos formaron la historia del México independiente y estos buscan inmiscuirse y enredarse en el México Incluyente.

La decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en permitir la adopción a personas homosexuales y lesbianas ha levantado polémica dentro y fuera de los pilares eclesiásticos y quien de todos ellos, el más controvertido es el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, un viejo clérigo con postura radical aspirante a ocupar un puesto importante dentro de la Conferencia Episcopal Mexicana.

El cardenal Sandoval se ha referido en varias ocasiones de manera discriminatoria la situación por la que atraviesan las mujeres y muertas de Juárez, los hombres sin empleo y ahora los homosexuales por lo que es considerado un prelado de poca tolerancia cívica.

Ha osado inmiscuirse en asuntos de Estado, que le competen al Estado y que son propios del Estado. Una vez más, los ministros de culto interfieren y opinan en temas que tutela y protege la Constitución y que los únicos responsables de interpretarla son los ministros de la Suprema Corte.


¿Y el Estado de Derecho? ¿Y la justicia en dónde queda? El monseñor no es la primera vez que ataca de manera directa a grupos sociales, y la ley... bien gracias. No tiene un título nobiliario ni tampoco es representante del pueblo, es solamente un predicador. Si bien es cierto que la SCJN en ocasiones sus decisiones no han sido las propias de justicia, son inapelables y el debate en la cual se acepta la adopción entre parejas homosexuales ha sido un esfuerzo consensuado para darle mayor caractér al ser humano como especie.


Sí, esta vez no será una disculpa pública la que ofrezca el Cardenal de Guadalajara para aquellos agredidos por sus palabras, pero lo cierto es que su vocación y la manera por la que se comporta, no es la de de un sucesor de San Pedro, pues para ello le falta la bendición del pueblo. Esto es palabra del Señor... Iván Reyes.

viernes, 6 de agosto de 2010

La Historia en pocas palabras. Parte II


En el siglo XXI, México sigue siendo fuente de inspiración literaria y cultural en estricto sentido. Forma entre sus aires del Distrito Federal el resplandor del México antiguo para rescatar al México nuevo, mostrando entre sus calles que la vida de sus construcciones tiene alma; que las plumas que escriben lo real, lo ficticio, transforman la conciencia de la sociedad. Piden ser un testimonio a través de sus destacados novelistas, ensayistas, cronistas y poetistas admirados por el mundo moderno.

Me siento digno y orgulloso representante de mi gen, de mi origen, de mi forma. Muchos países se ostentan como los mejores, los primeros, los únicos. Su fortuna radica en dólares y euros, sin embargo, debo admitir que desconozco si ellos han tenido bajo su peso, la nacionalidad que hombres como los nuestros, mexicanos de alma cuerpo y mente, donaron para ser admirados.


Bajo el cobijo revolucionario, tenemos a Mariano Azuela, un mítico personaje como lo fue Zapata, Villa, Madero. Su novela más reconocida "los de abajo" es catalogada como la mejor fotografía literaria de aquella época. Siguiendo a las manecillas del tiempo, debo rescatar y hacer mención de la escuela donde se formaron los grandes positivistas mexicanos: el Ateneo de la Juventud. Aqui surgieron entre sus pilares Antonio Caso, Alfonso Reyes y José Vasconcelos, el apóstol de la educación en México donde su trayectoria brilla más sobre asuntos públicos que literarios, pero su nombre y su fuerza siguen recordando que por mi raza, hablará el espíritu.

Siguiendo el compás de los recuerdos, llega un momento formado por los grandes muralistas mexicanos: Diego Rivera y José Clemente Orozco seguido por David Alfaro Siqueiros. Hombres que, fieles a su naturaleza, quisieron ser recordados por sus pinturas monumentales y excelsas. Basta acudir a Palacio Nacional para saber el México en tiempos.

Así ya, llegando a los años cincuentas, el boom latinoamericano fue tocando suelo azteca y los que tomaron el renacer literario fueron Juan José Arreola, José Gorostiza, Rosario Castellanos, Pita Amor, Carlos Pellicer y Jaime Sabines quienes a través de sus escritos, dejan claro que México sigue vivo.

Mención aparte debo hacer con el Señor, por el Divo, por el Grande... Octavio Paz. Basta saber que es el único mexicano galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Sin más por redactar solo queda leer el laberinto de la soledad, una obra donde ubica perfectamente la identidad del hombre mexicano.

Hoy, nuestros últimos hombres de pie, les queda el peso mismo que la historia escribe cada día sobre ellos. Carlos Fuentes, Luis Villoro, Sergio Pitol, José Emilio Pacheco, Lorenzo Meyer, Enrique Krauze, etc.

Pido perdón por aquellos que me faltaron mencionar y que han sido grandes en diferentes categorías, tanto musicales como pictóricas, como historiadores y cronistas, pero ninguno son de menor importancia ya que siguen siendo fuente de inspiración para muchos mexicanos que como yo, queremos ser parte de la historia escrita... en pocas palabras.

miércoles, 4 de agosto de 2010

La historia en pocas palabras. Parte I


México es un país muy afortunado en muchos sentidos: a nivel cultural, a nivel social, a nivel climático pero sin duda alguna, a nivel histórico. Muchas plumas han plasmado el sentir nacionalista y prosaico a través de los siglos; desde escritores como Miguel León Portilla, hasta cronistas como el maestro Carlos Monsiváis quienes muestran al mundo, lo grande que es nuestra patria.


Las festividades que el gobierno realiza, se ubican en el contexto de los últimos doscientos años de vida, que, sin embargo, no significan el inicio ni el fin de nuestra historia. Tenemos atrás otros cuatrocientos años, llenos de riqueza, de simbolismo y de tiempos que piden no ser olvidados.


Para ello, éste artículo hace mención a los personajes que nos han dado patria, espíritu y orgullo mexicano. Daré en primer lugar el reconocimiento al gran Nezahualcoyotl, hombre, rey y poeta que a través de sus versos conocemos al México romántico, sensible y ávido del conocimiento cultural que alcanza su plenitud y apogeo con nuestra raza azteca, esa que sucumbió al encanto del falso Quetzalcoatl.


Ya en la etapa conquistada, cabe hacer mención de todos los franciscanos que llegaron a evangelizar al pueblo mexica. Fray Bartolomé de las Casas, Vasco de Quiroga, Fray Bernardino de Sahagún, etc. A todos ellos la historia los reconoce como sus pastores y México como sus arquitectos doctrinarios, aquellos que forjaron una cristiandad que hoy sigue vigente y convive como cultura mexicana.


Sí, somos grandes como país. Tenemos la fortuna de que la Décima Musa sea mexicana: Sor Juana Inés de la Cruz. Mujer de palabras fuertes, diva entre la poesía lírica y amante entre los dodecasílabos y los alejandrinos. Nadie como tu, ninguna como tu.


Son palabras mayores sostener que la historia de México se debe volver a contar para rescatar una identidad que aun no poseemos, que aun no sentimos y que la “Suave Patria” escrita por el gran López Velarde se impregne en la sangre del mexicano contemporáneo.


En tiempos de la insurgencia, rescatamos a Fray Servando Teresa de Mier que a través de su ideología logró transformar un México colonizado, un México sobajado. Sus testimonios hacen que la Historia de la revolución de la Nueva España sea obra de obligación para todo amante del tiempo pasado.


¿Qué sería de nuestro país sin historiadores tan completos como Vicente Riva Palacio? México a través de los siglos es una obra monumental, digna de ser elevada a enciclopedia o diccionario histórico mexicano, pues deja claro el pensamiento y visión de los hoy personajes que forjaron a esta nación.