lunes, 28 de junio de 2010

¿Qué sería de la historia con el fútbol de escenario?


Hoy que estamos viviendo uno de los mundiales más “apáticos” del siglo XXI, me he preguntado ¿qué sería de la historia con el fútbol de escenario? Mi incógnita estriba en que países como Alemania, Brasil, Italia, Francia, Estados Unidos, etc. son naciones poderosas que en la historia fueron protagonistas de la misma, y que en el fútbol, algunos de los nombrados quedaron en octavos de final y que incluso dieron muestra que los leones, no son como los pintan.

El primer partido que se me viene a la mente, es el encuentro de México contra Francia, un país del que tenemos viejos recuerdos, y que hasta esa fecha no se le había podido ganar. Pero históricamente contra ellos, tuvimos la tan famosa “guerra de los pasteles”. Cómo olvidar el 5 de Mayo cuando el General Ignacio Zaragoza comunicó a todo el país que “las tropas mexicanas se han cubierto de gloria”. Que fácil hubiera sido el gol del chicharito Hernández para poder gritar ¡Viva México cabrones! en la época de Benito Juárez.

Otro encuentro disputado en el mundial de Sudáfrica fue el de Estados Unidos contra Inglaterra, ¿Qué hubiera redactado Thomas Jefferson aquél cuatro de julio sino una declaración donde le dan un trato de respeto a la corona Inglesa por su independencia? Ah! eso fue lo que paso. Ambos países siempre han caminado juntos, por eso el empate de uno a uno no es casualidad ni causalidad.

Caso similar pasó entre Brasil y Portugal quienes se enfrentaron en esta copa del mundo para ocupar el primero y segundo lugar dentro de su grupo. Sin ningún daño y sin un jogo bonito Portugal demostró en la cancha, el cariño que le tiene aun a su ex colonia favorita y le regaló una joya – llámese empate técnico- en memoria del emperador Pedro I.

Alemania por su parte, ha sido el único país ejemplo de un proverbio chino donde caerse esta permitido, levantarse es obligatorio; el despojo que vivió en la segunda guerra mundial y la división de su territorio lo obligaron a levantarse en poco tiempo y asumir un papel de reconstrucción total sin la presencia de un führer como lo fue Hitler, y sin tocar los escritos de Nietzsche. Hoy, Alemania no muestra signos de debilidad ni la divide un muro, ni tiene rencores contra el mundo; está decidida a ganar y demostrar -una vez más- que sus jugadores tienen en la sangre el genoma Nazi.

Estamos a unos días de conocer al ganador de la copa FIFA 2010. Algunos tenemos a nuestros favoritos en la cancha, otros tendrán a sus consentidos en el corazón, pero sin duda alguna y por la cual me llevó a realizar el presente artículo es que en la política y en el fútbol existen reglas parecidas: se gana o se pierde por un gol, o por un voto…

domingo, 20 de junio de 2010

El juego que nunca ha jugado.


Hace unos años, la clase política se desgarró las ropas por tratar de limitar la libertad de prensa y comunicación a través de una reforma más que electoral, al modo de los involucrados, definiendo reglas poco electorales y democráticos dejando ver que no estarían dispuestos nuevamente a la controvertida "guerra sucia".


Para ese entonces, César Nava era un intocable de los Pinos, se le consideraba la otra sombra de Calderón; un hombre capaz de firmar como aval y titular del teje y maneje en asuntos políticos. Al igual que Juan Camilo Mouriño, él ejercía la fuerza suficiente para controlar y manipular al entonces ex Secretario de Gobernación Ramírez Acuña.


Hoy, a más de cuatro años César Nava no es ni la sombra, ni la fuerza, ni la grandeza que muchos medios lo tenían. Su inexperiencia como político, como legislador y como presidente de un partido que está en el gobierno lo convierten en un puberto. La necesidad por ganar estados de la república, presidentes municipales y legisladores locales Nava recurre a lo que el PAN planteó en su momento: dejar atrás la guerra sucia entre candidatos.


Con Beatriz Paredes no pudo, simplemente no pudo. Ella es un mounstro de la política, es una gran oradora y una experta en la diplomacia –políticamente- correcta. Con el Congreso de la Unión, -nuevamente- no pudo solicitar licencia para poder apoyar a sus candidatos a cargos públicos, además de que se ganó el ser ridiculizado como un pinocho y hoy, ha encontrado por medio de ilícitas grabaciones telefónicas a un Fidel Herrera tal cual es… un político con colmillo afilado.


¿Qué busca Nava con mostrar lo que siempre ha existido? ¿Quién será su cuerpo de asesores porque lo están aconsejando peor que a Germán Martínez? Definitivamente la postura del PAN no ha sido la correcta, no hay rumbo claro ni visión de Estado. Desde el momento en que hizo alianzas con el PRD en manos de Manuel Camacho Solís es no tener dignidad ni vergüenza política. El postular candidatos ex priistas y no considerar a panistas de años, que han estado al pie del partido es no tener madre.


Si se gana, que se gane con candidatos de casa, no importando candidatos ajenos a los propios. Es mejor una derrota propia a una victoria ajena. César Nava no ha demostrado madera de liderazgo ni fortaleza partidista. Se ha cegado a las imposiciones y a jugar un juego que no sabe las reglas de años: acarreo, compra de votos, despensas, apoyos sociales, etc. Estos recursos siempre han existido y existirán, todos los partidos y gobiernos lo hacen, no hay nada nuevo bajo el sol.


Ahora, destapó las conversaciones de un tiburón rojo. Fidel Herrera, no tendrá compasión por él ni por los suyos. Tanto Fidel como Ulises son viejos dinosaurios priistas, de la vieja escuela, capaces de dominar y aplastar a quien sea; lo han hecho en sus estados y lo han demostrado. César Nava no será uno más, simplemente le demostrarán lo que ellos… tienen de más.

jueves, 10 de junio de 2010

Un mes de Fútbol... ¿y México? Bien gracias.


Inicia el mundial de fútbol y con él, un mes donde la noticia será acerca de victorias y derrotas; un mes donde la inseguridad ocupará un segundo espacio en las ocho columnas de información; un mes donde no sabremos más que el Tri le ha ganado a Sudáfrica en el primer encuentro o si Brasil queda como favorita, etc. y también, que Felipe Calderón fue al país africano a apoyar a nuestra selección sin éxito alguno.


Mi pregunta acerca de este tema es ¿En verdad estamos en una situación óptima para festejar un mundial de fútbol? ¿Será acaso que México debe olvidarse momentaneamente de sus escenarios polémicos y disfrutar noventa minutos de juego pambolero? Por lo pronto, el mundo tendrá que esperar a que British Petroleum “tape” la fuga de oro negro en el Golfo de México y resarcir el daño que ha ocasionado, que sin duda es la peor tragedia que el hombre ha visto jamás.


O que Israel permita ya, una paz con Gaza, su enemigo de años y que deja diariamente muertos en una guerra donde nadie ha ganado y que sigue dividiendo culturas, historias y territorios; al igual que aquí donde el narcotráfico sigue avanzando y acotando día a día al Estado mexicano.


En lo que a México respecta, en el mapa político, el país tendrá elecciones para gobernador, diputados locales y presidentes municipales en diversos estados; proponiendo alianzas que dejan mucho que desear como lo es el PRD y el PAN en Oaxaca e Hidalgo, con un PRI más que fortalecido, convencido que se llevará un "carro completo".


Todos tienen menos de un mes para que cada partido -político- haga la “talacha del día” y que no se caiga el voto del ciudadano por la fiebre futbolera, deben rescatar y obtener el sufragio de ese mismo que estará en su televisor esperando a que juegue “el cuau y el chicharito” en vez de cumplir con una prerrogativa constitucional.


Mientras, aquí los que seguimos trabajando para que este país no se caiga, soportaremos los plantones del SME quienes aun persigue un sueño roto, o esperar a que los diputados que están en la Comisión permanente pongan atención a los problemas que vivimos constantemente o que el presidente Felipe Calderón asuma su responsabilidad frente a millones de mexicanos. Por lo pronto, estamos a unas horas para que inicie el mundial Sudáfrica 2010 y que la selección –iniciativa- de México nos regale unos minutos de olvido y despreocupación social