domingo, 16 de mayo de 2010

¿Quién secuestró al Jefe Diego?


No sé en que momento México entró en una crisis política profunda donde no existen rastros de gobernabilidad ni Estado de Derecho; donde las políticas públicas se encuentran adheridas a la ineficacia administrativa y que, hasta la fecha, ningún político ha querido atreverse a solucionar la grave problemática nacional.

Alzan la mano, levantan la voz, piden moción de orden, pero ninguno propone una agenda de política pública: El desempleo avanza; la economia no alcanza en el bolsillo del mexicano; las instituciones se vuelven espejo de la corrupción y la inseguridad cada día toma vida entre la sociedad y -lo que parecia imposible- en el ámbito político.

El viernes 14 de mayo, fue secuestrado - aunque la PGR no han querido oficializar esta hipotesis- Diego Fernández de Cevallos; el mítico personaje polémico y controversial de la vida política panista. Abogado, político y ex candidato presidencial, líder dentro de la cúpula panista y mentor de muchos políticos hoy funcionarios públicos. Sí, el jefe Diego, se encuentra desaparecido y no se sabe quién fue o quienes fueron los culpables.

La pregunta que todos se hacen es ¿quién secuestró al Jefe Diego? El hecho se convirtió en tema de interés general, puesto que un personaje como él, solo se puede comparar con figuras de la talla de Manlio Fabio Beltrones o Emilio Gamboa, Cuauhtemoc Cárdenas, Beatriz Paredes e incluso de Enrique Peña Nieto. Su trayectoria como abogado ha sido cuestionada por las controversias contra las instituciones públicas; su carrera política fue trascendental para el país, y queda claro que él sabe y conoce sin temblarle la mano al tomar decisiones; y como empresario su legado es tener Punta Diamante en Acapulco Guerrero y realizar la famosa obra vial conocida como "la carretera del amor".

Ante estos antecedentes, Diego alcanzó el status quo, convirtiendosé en un referente para toda la vida pública y política de México, más allá del bien y del mal, entre lo claro y lo obscuro, entre la razón y la mentira Diego Fernández existía. Enemigos muchos, amigos pocos, dinero incalculable, consejos únicos, experiencia demasiada y presencía indispensable.

A nadie le hace ruido saber que la inseguridad ya convivía con la clase política dejando huellas de que también es poder gobernando con el poder: Luis Donaldo Colosio, el cardenal Posadas Ocampo, Ruiz Masseu, etc, son muestras claras y no resueltas por las procuradurias estatales y federales.

Hoy, su desaparición hace eco entre todas las clases sociales y gobernantes. Un sector hace mofa de su secuestro, otro levanta plegarias a través de Facebook y Twitter mientras los medios de comunicación no hacen comentario alguno que pudiera perjudicar la vida de tan famoso político.
Hoy, la delincuencia organizada hace presencia, solicitando audiencia pública y manifestar los agravios en su contra y el único -y tal vez el mejor- abogado que puede defenderlos puede estar con ellos o contra ellos...

lunes, 3 de mayo de 2010

La ley SB 1070... Sin comentarios.jajaja


Hace unos días, Estados Unidos demuestra una vez más la incomodidad que tiene por la gente que lo ha hecho grande como nación, como país y como unión. El Estado de Arizona ha menospreciado la calidad y la integridad del ser humano al degradarlo en un simple estorbo para el desempeño económico y social.

La famosa Ley SB 1070 ha generado polémica no solo a nivel local, sino nacional e internacional por lo exageradamente estúpida y burda en la cual se pretende detener a todo individuo que por el simple hecho de tener una piel o facción latina es considerado “persona no grata.

No tener documentos de estadía legal en Estados Unidos; no llevar en la cartera la Green Card o la famosa Tarjeta Verde o incluso transportar en su automóvil a un indocumentado, aunque sea un familiar, se ha convertido ya en un delito para el estado de Arizona después de que la gobernadora Jan Brewer firmará la controversial ley.

Las reacciones sobre este acto no se han hecho esperar para organismos internacionales como la ONU, la Convención Internacional de los Derechos Humanos e incluso el propio presidente Barack Obama, quien señala que la democracia sin tolerancia no avanza. Por irónico que parezca, uno de los precursores de esta ley y que ha dado guerra en el Senado por castigar al inmigrante fue John Mac Cain, que, estando en campaña presidencial vino a México a colocar una ofrenda ante el altar de la Virgen de Guadalupe que sin duda representa el orgullo y la fe del latino que vive en aquél país.

Por lo pronto el estado de Arizona sabe que ha dado un golpe bajo al trabajo ilegal, al trabajo mal pagado y al trabajo que ningún americano haría: ¿ser barrendero? ¿agricultor? ¿fontanero? ¿ayudante de limpieza? No, eso que lo hagan otros, no el americano.

¿Un boicot económico? Sí, es lo que se piensa y se espera por parte de la comunidad que ha luchado por años contra corriente, por esa comunidad que orgullosa de sus orígenes buscó una oportunidad, la encontró y que por ser latino se la quitan porque no la merecen. Aun quedan recursos legales para enmendarla o en su caso abrogarla por ser racista, dejando claro que para Estados Unidos ese tema queda a un lado al tener un presidente Afroamericano con principios “democráticos”.