miércoles, 27 de enero de 2010

La esperanza de Barack Obama... a un año.


Hace un año nació en el país del norte, una esperanza que tendría como objetivo devolverle a la nación que destruyó todas las economías emergentes del mundo -incluso aquellas que se pensó no la tocarían- el milagro americano. Estados Unidos veía a Barack Obama a su “rayito de esperanza”.

El primer presidente afroamericano que tiene Norteamérica ganó adeptos no solamente por el “cambio” generacional que en él se veía, sino porque realmente simbolizaba una política correcta, democrática y una actitud de querer hacer las cosas, tal y como fue su campaña primero, en contra de Hilary Clinton y después con John McCain.

Así ya ha transcurrido un año, un año en la cual Estados Unidos se pregunta ¿éste es en realidad nuestro presidente? ¿Dónde quedó el hombre que se vendía como el único ser que podía sacar adelante a Norteamérica? Unas preguntas abruptas para el primer año de Barack, pero las que son el sustento para los próximos tres años.

Estados Unidos, no ha visto en Barack Obama el ímpetu con el cual inicio su marketing político, su administración ha tenido que enfrentar la peor de las crisis por las que ha enfrentado el país vecino, una lentitud en reformas que él había prometido solucionar y que hasta la fecha siguen en la congeladora, acuerdos internacionales que siguen en la espera de ser firmados y /o ratificados, y una guerra que al parecer seguirá hasta los próximos dos años más.

¿En qué quedaron las propuestas? En eso nada mas, propuestas. Tenia que poner un alto a las políticas burdas de George W. Bush en la guerra contra Irak y Afganistán y no ha podido con ellas. El Congreso lo trae en la mira por las reformas sanitarias y migratorias que ha dejado de impulsar y tratar otros temas de interés nacional y así temas de suma importancia para la economía americana.

Es el primer año, sí, el primero de cuatro, cosa que no es mucho pero sí es poco tiempo cuando él mismo pretendía darle lid a toda la mala organización y administración de su antecesor y cambiar el modelo norteamericano. La reelección parece no perturbarle, pero si la realidad no es como los que la sociedad americana tenía por sueños, entonces veremos apagar a un “rayito de esperanza”… afroamericano claro.

lunes, 18 de enero de 2010

El día en que la naturaleza habló.


Bien podría la naturaleza ser Dios, pues tiene el poder de destruir y dar vida, más no de defenderse de su propia creación: el hombre. Pero lo que hemos visto en Haití tiene una visión de tipo apocalíptica. El terremoto causado la semana pasada ha dejado estragos incuantificables para el país y para el mundo entero.

Como si la vida no fuera fácil, éste país considerado el más pobre de América, ha vivido durante su incipiente “democracia” guerras civiles, crisis económicas y políticas y si el destino no quisiera, un sismo que destruyó cerca del 90% de su infraestructura urbana.

No imagino la magnitud, ni la hecatombe, ni mucho menos los pilares de muertos y heridos que están dentro del país caribeño, y no lo imagino porque no he vivido por fortuna un sismo de magnitudes destructivas, solamente aquellos que son la generación del 85 podrán darme una platica de lo que México sufrió en esos años donde el Distrito Federal padeció lo que nuestros hermanos haitianos viven actualmente.

Es increíble que la naturaleza pida a gritos ayuda, pero más increíble que no sepamos escucharla ¿Esto es un castigo divino? ¿Un mal augurio para el ser humano? Preguntas como estas me encuentro entre las calles y en cafés políticos, pero lo que más importa para los analistas políticos es saber ¿quién gobernará el nuevo Estado Haitiano? ¿Qué población se gobernará cuando los poderes están destruidos? ¿Hasta cuando se brindará la ayuda mundial?

Para conformar el concepto de Estado, se requiere de territorio, población y gobierno, pero faltan elementos necesarios para poder llamarlo así en Haití: gobierno e implícitamente la soberanía. Cuando no existen ambas, la sociedad sufre de una crisis jurídica que es la base para un ordenamiento normativo. Hoy, no hay escuelas ni comercios establecidos, no hay poderes constitucionales, simplemente no hay nada.

Por el momento, la restauración del país caribeño la mantendrá Estados Unidos, -por así convenir a los intereses de la Doctrina Monroe- y establecer así un orden civil ante el caos mandando miles de efectivos militares para destinar la ayuda comunitaria. La ONU ya ejecutó la orden de no más búsqueda y “rescatar del hambre” a los sobrevivientes que aun padecen.

Los números hablan de cien mil muertos, miles de toneladas de alimento donado, cinco mil cascos azules, tres millones de heridos, etc. pero el daño que le hemos hecho a la naturaleza… no tiene precio.

martes, 5 de enero de 2010

2010. El año de los Impuestos.


2010 se contemplaba para ser el festejo más importante de México, sin embargo, el año que inicia no es ni el del centenario ni del bicentenario sino el de los impuestos.

Enero siempre ha sido el vía crucis para muchas familias mexicanas por el exceso de gastos provocados por la navidad y el año nuevo; por eso, las casas de empeño es cuando inician su “agosto” prematuro. Pero éste año en particular, no habrán alhajas suficientes para dar un pequeño préstamo a los hogares más necesitados por sobrellevar la dichosa "cuesta".

Iniciamos el consecutivo federal con un 30% de pago al ISR sin olvidar el aumento del 1% al IVA; un impuesto especial a las telecomunicaciones; el famoso “gasolinazo” mensual; la reducción del IDE a quince mil pesos y los impuestos especiales por productos y servicios.

Después, pasamos al Distrito Federal que –de acuerdo a la Asamblea Legislativa con mayoría perredista- acata las órdenes del Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard y decidió que los aumentos van para los impuestos de agua y predial principalmente; el aumento de la canasta básica y los alimentos, los cobros de derechos de acuerdo al código financiero, y por último sin alterar el orden de importancia, el aumento del 50% del metro.

De acuerdo a ello ¿algún mexicano quiere festejar el centenario y bicentenario? El 2010 pinta para ser el año de la recuperación económica según el Banco de México y Secretaria de Hacienda pero ¿cómo hacer eso posible cuando todo es más caro que el año de crisis? Los gobiernos federales y estatales están provocando la inconformidad de la sociedad en general por el alza “injusta” y “desmedida” de productos y servicios que sirven para impulsar la economía nacional.

La estrategia es errónea para el crecimiento industrial, la línea que se imparte es ilógica y económicamente incorrecta. México no necesita más impuestos sino reducción del gasto corriente y liquidez constante, menos burocracia y más productividad, en resumen, menos carga al contribuyente.

Éste año no se celebra nada, no hay nada por celebrar. Nuestra libertad y el cambio institucional no sirven festejarlos cuando estamos acorralados y en un rumbo sin visión ni futuro. 2010 será catalogado como el año de los impuestos, esta dicho.