lunes, 14 de septiembre de 2009

Nuevos impuestos... viejos modelos.


Vaya semana la que se ha enfrentado el gobierno Federal al presentar el presupuesto para el siguiente año, en la que contempla -entre las cargas fiscales y reformas- un impuesto generalizado en todo consumo del 2%.

Un IVA disfrazado para que todo producto tenga un 2%, además del aumento del 30% al ISR, una reducción al Impuesto al efectivo para que pase a 15 mil pesos, un aumento del 4% para el servicio de telecomunicaciones, etc. En verdad una cascada de aumento y que en verdad, afectará a nosotros… la clase media.

¿Hasta cuando entenderemos que más impuestos no son la solución para crecer al país? ¿Cuándo en verdad, lograremos un crecimiento económico del 4 o 5%? Todo parece indicar que con el presidente Felipe Calderón, esos ideales no se concretarán.

Muchos países, entre ellos Estados Unidos, están en la disposición de crear estímulos fiscales con el fin de que exista mayor liquidez y por ende, que el dinero circule para que así se de el impulso que la economía mundial necesita. Sin embargo, nosotros caemos en el retroceso, en pensar que el aumento de impuestos a quienes siempre pagan será el beneficio para lograr una economía fija.

Las voces ya se escuchan y el Consejo Coordinador Empresarial es una con mayor peso y a la que más le incumbe, puesto que representa a miles de empresas y tal cual un impacto para ellas, afectará enorme a la inversión y producción de productos y servicios. Con eso nos lleva a que cada día seamos más pobres, más inseguridad, menos petróleo y menos oportunidad de crecimiento.

Debemos esperar las propuestas del Legislativo, del Sector Empresarial y así sumarlas al proyecto del Ejecutivo. Efectivamente, es necesaria mayor recaudación, pero no crear nuevos impuestos que afecten la economía nacional.

Las bases se pueden tomar de diversas matrices, tenemos una economía informal, una burocracia que asfixia a la nación, evasores de impuestos, etc.

Es tiempo de sumar y multiplicar: vayamos a las propuestas, a la creación de empleos, a la formación de una reforma fiscal integra, de una reforma laboral que respete la constitución y al trabajador, al impulso de la tecnología y a las comunicaciones pero sobre todo, de un México con futuro.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El tercer informe. Nada nuevo bajo el sol.


El presidente Felipe Calderón rindió su tercer informe de gobierno en una fecha que a muchos nos hace extraño: un día después de la señalada por la constitución en Palacio Nacional y realmente las cuentas, no han sido como las esperadas y mucho menos, las anheladas.
La convocatoria fue para la clase política en general, los poderes de la Unión, así como líderes sindicales y empresarios que en cierta manera aportan su riqueza a nuestro país, en un evento en la cual, expuso la fortaleza del poder ejecutivo pero también denostó la gran problemática que vive México y el mundo.

Su defensa ante el poder político se fundó en cinco problemas que su administración tuvo que lidiar este año: la crisis económica; el virus de la influenza; el combate al crimen organizado; la caída en la producción de petróleo y la falta de agua.

Ante ello, propuso un plan de diez acciones para transformar México:
1. Destinar toda la fuerza y recursos de Estado para frenar el crecimiento de la pobreza, por ello propondré un presupuesto que no reduzca el gasto en el combate a la pobreza y que lo blinde para evitar desvíos en cualquier orden de gobierno.
2. Alcanzar la cobertura universal de salud.
3. Alcanzar una educación de calidad y superar el marasmo de intereses a fin de que la educación sea la puerta grande para salir de la pobreza.
4. Una reforma profunda a las finanzas públicas para hacer más con menos. El gobierno será el primero en poner el ejemplo en la racionalidad del gasto. El gobierno no pedirá un esfuerzo que él mismo antes no haya hecho. Además lograr reformas para reducir la evasión fiscal, tener una mayor recaudación aumentando la base gravable
5. Una reforma económica de fondo para lograr una economía más competitiva, lo que implica una nueva generación de reformas al sector energético. El objetivo es una transformación de raíz en contra de los privilegios y a favor de la transparencia. Una segunda generación de reformas en la industria petrolera.
6. Una reforma al sector de telecomunicaciones para lograr la competencia y la convergencia.
7. Una reforma laboral que fortalezca los derechos de los trabajadores.
8. Una reforma regulatoria de fondo que permita contar con una regulación con base cero que facilite la vida de los ciudadanos.
9. Profundizar y ampliar la lucha frontal contra el crimen organizado y enfocar principalmente el fortalecimiento de acciones contra delitos como el robo, la extorsión y el secuestro.
10. Emprender una reforma política de fondo que incluye a la electoral en donde se dejaron algunos pendientes. El objetivo es plantearnos si el actual sistema político permite procesar los conflictos. Pasar del sufragio efectivo a la democracia efectiva. Un sistema político que haga de manera correcta la corresponsabilidad entre los tres poderes y los tres ordenes de gobierno.

Nada nuevo bajo el sol, mucho que criticar y poco que pensar. El tercer informe no nos deja con un buen sabor de boca y menos, cuando estas acciones se necesitaban desde un inicio del mandato. Veremos las reacciones en próximos días.