miércoles, 26 de noviembre de 2008

El decálogo del buen político


Entre tantas visitas a información vía Internet, me encontré hace unas semanas “El decálogo del buen político” que elPaís.com publicó a través de su portal en su sección opinión de la columna TRIBUNA, de Ramón Vargas-Machuca Ortega. Expresando en díez puntos, lo que es ser... un buen político:

1. No hay que contraponer políticos de profesión y de vocación. Para ejercer bien este oficio se requieren profesionales con fibra política. Promuévanse estímulos para atraer y retener a los apasionados de la política y no a quienes se acercan a ella porque no han encontrado nada mejor.

2. Un buen político no debe ser fantástico ni fanático, sino tener talento político, una mezcla de espíritu de justicia y sentido estratégico. Alguien con unos cuantos principios y contención moral para no encandilarse con ilusiones cegadoras, pero que demuestra agudeza, sentido de la anticipación y adaptabilidad. La inteligencia política se templa bregando con las tensiones insuperables de la política (la "herida maquiaveliana" rememorada por Rafael del Águila) y sabiendo operar en un campo de recursos escasos y opciones limitadas.

3. El político necesita información solvente. La complejidad casa mal con la retórica simplista y empuja a asesorarse por expertos imparciales. No para suplir ni para confirmar las decisiones del político, sino para reconocer los riesgos y evitar caminos vedados por el conocimiento.

4. El político trata de ser eficiente. Procura una relación consistente entre la decisión de realizar un propósito plausible y los medios para alcanzarlo. Nunca se propone objetivos para los que no dispone de medios adecuados.

5. El buen político no teme innovar. Pero innova para recuperar o preservar lo esencial del modelo, los componentes y funciones que dan valor a las propiedades distintivas de su proyecto. Por eso no desprecia la experiencia.

6. El buen político es decidido. Frente al irresoluto y el pusilánime, demuestra carácter. Desafía la fatalidad con el "grams-ciano" optimismo de la voluntad. Sabe también que optar es a menudo un drama; que conlleva costes y pérdidas o tener que decir a los correligionarios: ¡basta ya! o ¡hasta aquí he llegado!

7. El político tenderá a ser prudente. Ejercerá en lo concreto, consciente de que aplicar criterios de justicia en lo particular no disuelve los conflictos, sino que a lo sumo los atenúa con arreglos a medias y logros con fecha de caducidad.

8. Un político no debe ser ni cruel ni cínico, pero sí astuto. Ante la malicia que asoma en las relaciones humanas, el político necesita cautela y sagacidad. Está obligado a domeñar la espontaneidad, demostrar cierto cálculo; a no dar un paso sin decidir previamente dónde quiere poner el pie. La astucia no implica faltar a la verdad, sino contarla cuando procede; no engañar, pero no ser engañado.

9. El político debe siempre responder ante alguien y de algo (de sus acciones y omisiones así como de sus consecuencias). Las responsabilidades se diluyen cuando no hay o están desactivados los mecanismos institucionales para exigir (y tener que dar) cuentas. Ocurre, entre otras razones, porque cierta organización del poder difumina al titular de la competencia (los nacionalistas, grandes beneficiarios de un Estado "borroso"), la mezcla de poder y buena conciencia tiende a exonerar de responder (el caso de los neocons y ciertos doctrinarios de izquierda) y la independencia e imparcialidad del tribunal de la opinión pública muestran un muy mejorable rendimiento.

10. Impelido a responder, el político debe explicarse; pero no con trucos publicitarios ni propaganda infantilizada y cargada de obviedades. Al contrario, ha de persuadir de modo razonable, es decir, con razones confesables y fundadas en valores, huyendo de ese sectarismo incapaz de ver en los argumentos del adversario ni una brizna de verdad ni la menor posibilidad de convencerle en algo.

Con este decálogo abierto… ¿Quién no querrá hacerse político?.

martes, 18 de noviembre de 2008

¡Ya ni la Encinas!


Permítame contarle una historia en tres actos: Primer acto: Los candidatos se registran para aspirar a ser presidentes; segundo acto: la elección es un cochinero cómo ellos saben y conocen; tercer acto: impugnan ante un Tribunal Electoral porque ambos se acusan de no mantener los principios “democráticos” que su mismo partido tiene por siglas. ¿Cómo se llamo la obra?

Ni Carmina Burana que se presenta en ésta ciudad capital puede quitarle lo interesante a esta obra que a estas alturas, ya no importa el título; sino los actores, la conquista por el poder y la manera en la que el Mesías del Trópico es derrotado por una Nueva Izquierda moderada y dispuesta al dialogo.

Parece ironía de la vida: los perredistas que en el 2006 cuestionaron las instituciones y que uno de ellos hasta las mando al Diablo, acudieron al Tribunal Electoral del Poder Judicial para acatar su resolución donde le da la victoria al candidato Jesús Ortega acerca de las cuestionadas elecciones de marzo pasado.

Hoy, vuelven a cuestionar una resolución que nos les favorece, vuelven a cuestionar a una Tribunal Electoral que sólo interviene a petición de parte, esto es, cuando es solicitada por una parte y que siente tener un derecho afectado.

Buscando siempre el hilo negro y radicalizando un movimiento donde no favorece a la izquierda mexicana, Alejandro Encinas toma una postura que su maestro, su luz, su sombra, ha tomado en estos dos años ante un gobierno reconocido legalmente: espurio e ilegitimo.

¿Qué sucede con esto? Probablemente el costo político electoral para el PRD se refleje en el 2009, cuando vuelvan a ese 15 o 18% que siempre han tenido. El trabajo de Acosta Naranjo fue bueno, y creo que favoreció a su institución política ante esa militancia que se decepcionaba cada vez más de su partido “partido”. Esperemos que con el triunfo de Jesús Ortega se inicie una etapa de dialogo y negociación, por el propio bien del PRD y que vuelvan las aguas y las tribus a su estado natural.

Por lo pronto la obra finaliza: se ve a un AMLO se queda en silencio escuchando Oh Fortuna; Noroña interpretando a un Rigoletto enfermo de poder y mezquindad con él a Dolores Padierna cantando como una prima dona: La obra ¡Ya ni la Encinas!

lunes, 10 de noviembre de 2008

¡Celebration o Barack! It´s celebration.

Tras el lamentable accidente en la cual perdieran la vida el Secretario de Gobernación y el ex titular de la SIEDO, además de otras 10 personas, la noticia sobre el triunfo de Barack Obama quedo prácticamente en segundo plano.

Obama ya es presidente electo y con él, trae el cambio que Estados Unidos necesita sobre todo bajo las circunstancias que esta viviendo. La crisis económica; la guerra contra medio oriente que ha durado cerca de 5 años, la imagen presidencial, etc, son algunos problemas que Barack Obama necesita resolver y principalmente, darle credibilidad a la institución que éste representa.

La victoria del ala demócrata no es un regalo de la ciudadanía. Ciertamente, la elección ha sido una de las más ejemplares en términos democráticos y participativos. Pero ahora estriba en que la confianza depositada debe ser redituable para los norteamericanos.

La sociedad americana se cansó de las falsas promesas por parte del gobierno actual, se cansó de ver al dólar cómo se devaluaba luego que el euro superara por mucho a la que se consideró la moneda de intercambio internacional, se desespero cuando no podían creer que una crisis los alcanzaría en pleno siglo XXI.

Por eso votaron por el cambio que Obama promulgaba en todos sus actos electorales. Estas palabras; cambio y transición, implican muchas definiciones que en política pueden ser contraproducentes. Fox utilizó y gastó tanto estas palabras en campaña, que una vez siendo presidente, ni cambio ni transición, simplemente México perdió la confianza en su presidente.

Barack Obama las empleó en su campaña y fueron activos para ganar los votos que necesitaba en una sociedad que en 8 años, sufrió la tiranía de un presidente que sólo representa la idiotez.

Si analizamos la campaña de Barack de manera general, vemos que su agenda política se enfocó en una planeación y modernización del sistema político norteamericano. Donde sus discursos exaltaron los ideales y una visión de querer una Norteamérica sólida.

Así ganó Obama. Probablemente no sea el más experimentado políticamente como diría McCain, pero su triunfo fue gracias a los experimentos… de un republicano.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

México esta de luto. A la memoria de un panista.



Hoy México está de luto, y con él se muere un trozo del corazón presidencial, se cae un pilar fundamental en combate a la delincuencia organizada, se derrumba una torre en las piezas de este ajedrez político.

La noticia ha conmocionado al mundo por la manera en la que aconteció. Juan Camilo Mouriño ha fallecido en un lamentable accidente (primera hipótesis) y el “maestro” como se le conocía a otro grande: José Luis Vasconcelos.

Estos dos personajes tan importantes en la administración calderonista se llevan secretos, opiniones, maneras y formas de combatir este mal tan dañino que sufre México: el narcotráfico.

Surgen muchas hipótesis acerca del suceso y que es muy pronto para hacer conclusiones del tema. Sin embargo, generan dudas que no todos creemos la versión oficial.

Mi primera hipótesis tiene que ver como respuesta del narcotráfico y de todos aquellos que han sido involucrados en esta batalla. El punto a destruir probablemente era José Luis Vasconcelos, por la eficacia y eficiencia, por su prestigio, por su valentía.

Otra hipótesis es efectivamente, un accidente. Un accidente que también genera dudas porque ¿Cómo siendo un avión particular del segundo hombre más importante de México, no se hayan tomado las precauciones para su mantenimiento? ¿Por qué la seguridad pública se atrasó en conocer la situación del jet? ¿Qué sucedió y quién vigiló el avión en el tiempo que Juan Camilo se encontraba en San Luis Potosí?

A Felipe Calderón le han dado en donde más le duele a un hombre: la muerte de un ser querido. A dos años de cumplir su primer tercio perdió a un leal, a un amigo, a un panista. A aquél que le encomendó una tarea: Fortalecer Secretaria de Gobernación.

Ahora, la Secretaria de Gobernación necesitará con este deceso, volver a ser una torre sólida, fuerte, poderosa. El nuevo titular debe buscar una conciliación con todas las fuerzas políticas; tanto fácticas como reales. Es tiempo de reconstruir lo que se empezaba a formar, es momento de buscar alianzas. Juan Camilo iniciaba su momento, construía el futuro, ese de Calderón, ese de México.

Juan Camilo se ha ido, pero no la pasión por querer construir un México de todos.

lunes, 3 de noviembre de 2008

La reina del Pacífico. Es hora de contar

Hoy día, las mujeres empiezan a ocupar puestos importantes y trascendentales en el mundo contemporaneo ; la clase política tiene varios ejemplos; la clase alta hace un énfasis por vivir entre Caras y Holas como orgullo de su generación.

Pero hay una clase donde se pensaba, los hombres eran únicos quienes manejaban y operaban esa vida de lujos, placer y excesos. Hasta que una diva logró seducir el encanto del poder y del dinero dejando así un mito: el de Sandra Ávila Beltrán.

Muchos dirán ¿Quien es ella? Pues es la mujer que pudo conquistar ese mundo del narcotráfico, anfetaminas y éxtasis ejerciendo un poder de millones de dólares. Hago mención de ella, porque Julio Scherer García ha escrito un libro imprescindible para todo aquel que quisiera descubrir el otro lado del narcotráfico, ese que sólo se ve en una clase dominante.

La Reina del Pacífico, es hora de contar confirma la indignante relación cotidiana entre los capos de la droga, los policías y los militares; duda de que los muertos y el dinero invertidos por la sociedad y el Estado mexicanos durante los últimos meses sirvan de algo para contener a la Hidra de Lena; y demuestra que la corrupción es el origen de ese monstruo ingobernable. Sin hacerlo explícito, cada una de las historias que teje la dama hacen ver qué tan ridículas, demagógicas e ingenuas son las acciones del gobierno de Felipe Calderón: la militarización sin labor de inteligencia, la persecución que no hurga en el sistema financiero.

La Reina es una mujer seductora, que utilizaba sus atributos físicos como una llave para consumar negocios y conseguir aliados, incluso a nivel policiaco, amante de la vida social, de las joyas y del placer que sólo el poder da. Es protagonista y antagonista de una vida que probablemente sea suya.

No es una Biblia del narco, tampoco un diccionario básico, pero en todo el contenido refleja como es la operación, el teje y maneje de las negociaciones y en dónde ella era participe del cierre. Así también la interacción que existe entre ese poder fáctico que es el narco, y el Estado mexicano.

Es acusada de narcotráfico, delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita. Esta ligada al cártel colombiano así como a los cárteles mexicanos de Sinaloa y Juárez. Pero también se le puede acusar de ser una mujer culta, cautelosa e inteligente para responder con un toque intelectual, arrogante pero a la vez autentico.

Entre líneas, el autor señala que Sandra Ávila no es una más de la sociedad narca: los Arellano Félix, el Chapo Guzmán, los Beltrán Leyva, todos ellos la conocían y le guardaban un respeto, ese respeto que se pide y se exige dentro de esa élite, dentro de esa clase… la sociedad narca.