Como si fuera la guerra de los pasteles hace ciento
cincuenta años, Francia hoy busca declararnos la “guerra” no bélica, sino
jurídica y tal pareciera que ni un Ignacio Zaragoza hará que las armas
nacionales sean cubiertas de gloria.
El caso que hoy atañe es el procedimiento judicial que
está viviendo una conciudadana francesa; su nombre, Florence Marie Louise Cassez Crepin.
Su historia la conocemos la mayoría de los mexicanos,
pero para aquellos que no saben quien es “la madame” que hoy está poniendo en
jaque al sistema judicial recapitularé que ella, fue sentenciada a 96 años de
prisión por estar vinculada a una banda de secuestradores conocida públicamente
como “Los Zodiaco”. Ellos, fueron capturados hace más de seis años junto con
Florence Cassez, y las victimas la señalaron como partícipe del delito que se
le imputó.
Más de ser un asunto político y querer el
presidente Nicolás Zarkozy abogar por ella el año pasado–y que de paso tensó
las relaciones diplomáticas entre ambos países- en la Cámara de Senadores,
la máxima tribuna judicial ha puesto en manifiesto que los argumentos
presentados por la AFI y que detuvieron a la francesa fueron ofrecidas
con muchas irregularidades, y que, de acuerdo al criterio del Ministro Arturo
Zaldívar el proyecto a presentar en la Sala para su discusión
manifiesta considerandos suficientes para otorgarle el amparo y por
consecuente su inmediata libertad.
¿Qué queremos decir con esto? No estamos argumentando que
ella es inocente, puesto que las pruebas presentadas afirman lo contrario. Sino
que la falta de pericia por parte del ministerio público y en su momento
la Agencia Federal de Investigación al montar todo el escenario para que
cámaras de televisión filmaran supuestamente en flagrancia, han hecho que su
detención sea de dudosa certeza jurídica.
Sí, Florence Cassez ha hecho lo que muchos presuntos
culpables mostraron ante la vida pública: evidenciar al sistema de impartición
de justicia. Esta es la nota alarmante; México no puede ni sabe cómo integrar
una averiguación previa bajo lo establecido por la ley. Los que conocemos las
leyes – y sobre todo en materia penal- sabemos que la forma es elemental
para que el procedimiento se lleve conforme a derecho, sobre todo porque no se
pone en juego cualquier derecho, sino el más importante consagrado en la
constitución mexicana: la libertad.
Por lo pronto, el mundo ya sabe de la falla en el sistema
punitivo mexicano; ya conoce que tenemos sentenciada a una mujer que es
culpable, pero que su detención no fue apegada a derecho y que Nicolas Sarkozy
obtendrá ventaja política si la femme obtiene su libertad y México
aprenderá que en materia de derechos consagrados en la Carta Magna no
conocemos la vie en rose…



